Las “fake news” perjudican seriamente la salud

Las “fake news” perjudican seriamente la salud

Que el periodismo está cambiando no es algo nuevo. Estamos inmersos en la tercera revolución de la comunicación, la era digital, las redes sociales, los dispositivos móviles… en la que cualquier usuario de tecnología puede convertirse en fuente de la información, sin filtros ni cuestionamientos a la hora de usar los canales y comunicar. Esta sobrecarga informativa ha traído consigo la `infoxicación´ y lo que es más preocupante, la proliferación de las fake news o noticias falsas.

Cuando las fake news tienen que ver con la salud se añade un plus de preocupación y complejidad al asunto. ¿Qué intereses hay detrás de estas noticias falsas?, ¿qué responsabilidad tiene el periodista?, ¿cuál es el papel de los profesionales sanitarios?, ¿debemos y dónde podemos denunciar este tipo de contenidos? Sobre todas estas cuestiones se ha debatido en el Congreso de Periodismo Sanitario y Comunicación en Salud – ANIS 2018, porque no todo vale a la hora de informar y mucho menos cuando se trata de un tema tan sensible y de enorme transcendencia como es la salud.

Todavía no está muy claro quién pone en circulación las fake news o qué intereses hay detrás de este tipo de contenidos, pero ¿sabemos por qué funcionan tan bien? Curiosamente, las noticias falsas reúnen dos de las características esenciales de una buena noticia: lo extraordinario y lo novedoso, de ahí que las fake news sobre cualquier tema (terrorismo, desastres naturales, ciencia y salud, información financiera…) se difundan más rápido y lleguen más lejos que las verdaderas, según confirma un trabajo publicado en la revista Science. De media, las informaciones falsas reciben un 70% más de retuits que las veraces.

Puesto que, de momento, estamos lejos de poder actuar sobre los responsables de las fake news, como periodistas que amamos y practicamos la comunicación en salud de calidad, debemos asumir nuestro nuevo rol como cazadores de las fake news y poner en conocimiento de las instituciones y/o sociedades científicas pertinentes este tipo de contenidos. Nadie mejor que ellas para confirmar o desmentir la veracidad de este tipo de informaciones.

Ahora bien, para que este planteamiento funcione y sea realmente efectivo, según se ha debatido en el congreso, hacen falta más fuentes oficiales a las que recurrir y desde las que combatir las fake news en salud. Tal idea señala directamente a las sociedades científicas, de las que se espera que tengan un contacto más directo con la sociedad. Su opinión es muy importante, al igual que la del profesional sanitario. Aunque cada vez son más los profesionales sanitarios que se digitalizan y ´prescriben´ salud en las redes sociales, necesitamos más voces legitimadas en estas redes para informar y educar en salud.

En definitiva, combatir las fake news en salud es una responsabilidad de tod@s.