La transformación digital en salud: diagnosticar, tratar y comunicar mejor

La transformación digital en salud: diagnosticar, tratar y comunicar mejor

Imaginemos que mi padre es diabético y que existe una tecnología capaz de prever las bajadas de azúcar en sangre con 30 minutos de antelación. Mediante wifi, este dispositivo se conecta a la bomba de insulina para detener su administración. Un coma diabético puede tener consecuencias muy graves en la salud e incluso llevar a la muerte. ¿Y si este mismo dispositivo fuera capaz de avisar a los servicios de emergencia para que atendieran al paciente lo antes posible?

Los cambios en la forma de comunicarse siempre han provocado cambios estructurales y sociales

Este dispositivo está en fase de estudio y no está comercializado pero es un buen ejemplo acerca de lo que nos depara el futuro en salud y de cómo va a cambiar la comunicación en el sector y el modelo asistencial. En este nuevo contexto, se está transformando la comunicación entre médicos y pacientes, entre los propios médicos, y entre los centros de investigación. Históricamente, los cambios en la forma de comunicarse siempre han provocado cambios estructurales y sociales. Y en este caso, me atrevo a anticipar que esto también ocurrirá.

Hace solo algunos años, anticipábamos algunas innovaciones que hoy son una realidad:

  • Paciente conectado: actualmente, los pacientes pueden acceder a más contenido y de mayor calidad. Esto facilita comparar opiniones y tomar mejores decisiones respecto a su salud, siempre de forma conjunta con su médico. Aunque queda mucho camino por recorrer, existe un creciente interés por la divulgación científica en la población general.
  • De las apps a los sensores: la novedad ya no son los teléfonos inteligentes y sus aplicaciones, sino los sensores que se les pueden añadir para controlar la salud o para que sus datos lleguen al médico en tiempo real. Aplicaciones y wearables posibilitan que los pacientes se impliquen más en el seguimiento de su enfermedad y en la adquisición de hábitos saludables. Incluso, algunos datos ya se pueden incluir en la historia clínica en diferentes centros de nuestro país.
  • Cultura de la prevención: el aumento en la esperanza de vida ha generado que ya no solo queramos vivir más años sino hacerlo además con la mejor calidad de vida posible. Por esta razón, ha crecido la preocupación por una alimentación saludable, monitorizar el descanso o el ejercicio físico y las revisiones médicas periódicas. Las herramientas que facilitan estos datos están experimentando un verdadero auge y casi todos los propietarios de Smartphone utilizan ya alguna de ellas.
  • Big data: sin duda la capacidad de analizar gran cantidad de datos es una fuerza de cambio en el panorama sanitario, tanto desde el punto de vista asistencial, como en la gestión sanitaria e investigación. Transformar los datos en información puede contribuir a un mejor manejo de enfermedades como el cáncer, el Alzheimer o el Parkinson. Puede también favorecer a una mejor gestión de los recursos sanitarios, generar ahorros al sistema y ser una propia herramienta de evaluación de las políticas sanitarias.
  • El sistema sanitario tiene que cambiar para acoger la transformación digital, lo que exige una profunda revolución en su cultura. Sólo al entender la digitalización como un desarrollo natural, se podrán implementar los cambios estructurales que exige un futuro que ya es presente.

El reto más importante es que la Medicina no deje de lado su faceta humana

Son muchas las ventajas de las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario, pero su uso también plantea retos como la protección de datos, la adaptación del marco legal, la necesidad de proporcionar seguridad y eficacia, etc…

Sin duda, el reto más importante es que la Medicina no deje de lado su faceta humana y sea capaz de poner la tecnología al servicio de una ciencia más personalizada y accesible.

¿Qué implicaciones tienen estos cambios para quienes comunicamos en salud (laboratorios, empresas de tecnología, sociedades científicas, asociaciones de pacientes o instituciones públicas), entre otras? ¿Hacia dónde avanza la comunicación en esta área? ¿Cómo estar preparado ante esta transformación? Desde el área de salud de Weber Shandwick estamos fascinados ante el horizonte que se nos presenta de la mano de las nuevas tecnologías y analizamos y adaptamos nuestras propuestas a estas tendencias y a cada cliente con una verdadera orientación a resultados influyentes.

Mi padre, afortunadamente, no es diabético. Pero estoy segura de que si el mío o el tuyo lo fueran, estaríamos dispuestos a casi cualquier cosa para que el sistema garantizara un dispositivo capaz de evitar un coma diabético.