Los empleados, principal activo de las empresas

Los empleados, principal activo de las empresas

Probablemente existan tantos debates sobre los factores clave para una empresa como compañías en el mundo. Efectivamente, una empresa es un ente con personalidad propia, por lo que la importancia que ésta otorga a los diferentes activos que la conforman puede diferir de una a otra. Pero si en algo coinciden la mayoría de ellas es en el papel fundamental de los empleados.

No es tema baladí: el capital humano puede considerarse una fuerte ventaja de competitividad empresarial. O, dicho de otro modo, un empleado satisfecho y motivado repercutirá en la calidad del servicio ofrecido al cliente, lo que al mismo tiempo posibilitará la valoración positiva de éste hacia el negocio y, por tanto, el crecimiento y rentabilidad del mismo. Aun así, nos quedaríamos cortos si solo habláramos en términos cuantitativos. Todas y cada una de las personas que forman parte de una empresa no solo influyen sino que son clave fundamental en el desarrollo de los aspectos cualitativos que sustentan a cualquier organización: marca, servicio ofrecido, valor añadido, imagen… En definitiva, reputación.

“La vinculación afectiva y racional de los empleados hacia el proyecto empresarial permitirá garantizar su sostenibilidad”

Tal y como afirman diversos expertos en la revista Harvard Deusto Business School Magazine, los empleados son mucho más que un grupo de interés que observa y valora la reputación de la empresa como si estuviera fuera de ella. Se trata de un agente muy relevante en la configuración de la reputación de la organización para la que trabaja. Por consiguiente, la pregunta que habría que plantearse desde el punto de vista de la gestión de la reputación no es “qué reputación tenemos ante los empleados”, sino “cómo podríamos activar su compromiso para promover una reputación positiva, así como para recomendar y defender la marca en su entorno personal y en el cara a cara ante el cliente”. Este posicionamiento determina la urgente necesidad de las organizaciones de reenfocar sus estrategias de transformación interna y gestión del cambio ubicando al empleado en el centro de actuación.[1]

Stephen Duncan, Director del área de Employee Engagement en la región EMEA de Weber Shandwick, propone una respuesta clara a estas cuestiones: “para las organizaciones que quieren involucrar a su gente, adoptar una mentalidad que permita la creación de una gran experiencia para sus empleados como uno de los principales objetivos de la empresa es un primer paso importante. No puedes simplemente activar y desactivar lo que nosotros llamamos ‘employee engagement’ cuando tengas una necesidad específica. Si fuera así, los empleados no confiarán en ti, no te creerán y no harán los cambios que el negocio necesita”.[2]

Así es, si tanto la compañía como aquellos que forman parte de ella comparten la importancia del “engagement”,  la vinculación afectiva y racional de los empleados hacia el proyecto empresarial permitirá garantizar su sostenibilidad. Parece una tarea fácil pero nada más lejos de la realidad. Una organización podrá contar con empleados comprometidos en el momento en el que lleve a cabo acciones simples pero de relevancia para su gente, de manera consistente, durante un largo periodo de tiempo.  Solo así es posible marcar la diferencia, convirtiendo a la empresa en una gran empresa. Definitivamente, los empleados son, o deberían ser, el principal activo de toda compañía.

[1] VVAA. Harvard Deusto Business School Magazine. Número 264. 07.02.2017
[2] Stephen Duncan. Experience required: The evolution of employee engagement. Weber Shandwick. 13.11.2015. http://blog.webershandwickemea.com/2015/11/13/experience-required-the-evolution-of-employee-engagement/