Historia de un guisante que quería ser una pop star

Historia de un guisante que quería ser una pop star

El objetivo de las marcas es convertir sus productos en objetos de deseo. No importa el qué: desde un bolso hasta un helado o incluso un pequeño y verde guisante congelado. Las marcas del sector moda y, por supuesto las de lujo, llevan años trabajando en ello y han conseguido que un bolso tenga lista de espera o que un zapato te haga llorar. Sí, llorar de emoción.

Los de los guisantes se preguntan ¿cómo conseguimos que un producto sea objeto de deseo? No hablamos del objeto físico -de lo que vemos- estamos hablando de lo que ese objeto representa y de lo que sentimos cuándo conseguimos tenerlo. Del placer que nos provoca. Es el éxtasis. La experiencia que hay detrás del producto. Ese es el oscuro objeto de deseo de las marcas. De todas. Hasta la del guisante. Es verde, es pequeño. ¿Cómo hacer que embelese a los consumidores?

Hay que crear una historia detrás (un buen storytellling) y hacer que los consumidores la experimenten, se la crean, y la deseen. Hay que ser cercano y conseguir el boca-oreja. Como si te lo contara una amiga, una madre o una hermana.

Con esa buena historia buscamos un canal adecuado, y un portavoz. Hoy en día existe el canal perfecto: los bloggers. También conocidos como “egobloggers” en España. Se trata, en realidad, de celebrities 3.0., pero más cercanos, más como tú y como yo. Por eso son creíbles y por eso las marcas se los rifan. Ellos cuentan, a través de sus redes sociales, sus experiencias en eventos, viajes o brunches. Hablan de las marcas que “les gustan”, ya sean zapatos, bolsos o gafas de sol. Pero también de lo que hacen y de lo que comen. Y ahí entra nuestro guisante pequeño y verde.

Ellos convierten una fotografía en trending topic, tuneándola en Instagram. Y esa foto es una experiencia vivida que nos recomiendan vivir a quienes los seguimos. ¿Y si hablaran de mi guisante? ¿Y sí hago un receta fashion con guisante? O mejor, ¿y si hago un zumo que adelgaza con mi guisante y le regalo una semana de asesoramiento dietético con zumo de guisante? Porque el guisante, el mío, es muy saludable y no engorda.

Y el consumidor pensará: Si ellos lo beben, yo también quiero beberlo. Quiero esos zapatos, quiero esa crema, quiero ir a la peluquería a la que van y quiero comer lo que comen. Quiero el guisante. El pequeño y verde. Porque sale genial en Instagram y es una perla de salud y de tipazo.

Los egobloguers tienen tantos seguidores que pueden hacer que un guisante, nuestro guisante, sea “trendy”. Porque ellas son inspiración, son un referente y son tendencia.

¿Hay algo mejor para un guisante?